El fin del matrimonio en Grecia no
es la felicidad, sino la continuidad en el culto familiar
"GENS" mediante la procreación. Es más bien un contrato entre el
padre y el fututo marido. El hombre vive casi todo el tiempo afuera de la casa
ocupado en asuntos públicos, la mujer muy excepcionalmente sale de su casa. El
matrimonio trae para la mujer el cambio de religión familiar. Deja de adorar a
los antepasados de su padre para adorar a los antepasados de su marido.
Mediante una ceremonia, el padre, la desliga de toda vinculación religiosa con
el hogar paterno, luego es llevada vestida de blanco y con una corona a casa de
su futuro marido, y precedida de la antorcha nupcial, la comitiva entona cantos
religiosos. El marido simula un rapto y las lleva un brazos dentro del nuevo
hogar. Ya en el interior, es llevada ante el altar de las divinidades
domesticas, que adorará en el futuro, iniciándose en el culto de estas. La ceremonia
concluye en una comida ritual de la que participan ambos contrayentes.
El hijo varón puede casarse sin consentimiento paterno,
no así la hija. Los padres podían regalar o vender a sus hijos (derecho de
abandono o exposición).El adoptado pasa a adorar los antepasados del adoptante.
En Atenas cesaba la autoridad paterna al pasar el hijo
la mayoría de edad (18 años).
Existían las testamentarías, heredaban preferentemente
los hijos varones naturales o adoptivos.
Si el hijo no era expuesto hasta el décimo día de su
nacimiento, recibía el nombre.
La educación era privada y principalmente intelectual.
A la edad de 18 años, los varones inglesaban a un
noviciado que tuvo por objeto primeramente la preparación militar, y después un
reesfuerzo de cultura general.
Una familia Griega para ser completa debía comprender
individuos libres y esclavos.
Decía Aristóteles que el hombre tenía un doble complemento,
la mujer que lo perpetúa, y el esclavo que le sirve.
Para ser esclavo se debía nacer de dos padres esclavos,
sino en Atenas, quedaban libres.
También la guerra y la piratería eran fuentes de esclavitud,
pues los prisioneros estaban destinados a servir una raza más hegemónica.